Renault Wind 1.6, para disfrutar a cielo abierto


Renault ya tiene en el mercado su primer mini-roadster, un vehículo llamativo y diferente. Quizás ese sea el adjetivo que mejor le cuadre: diferente.

El Wind puede transformarse en descapotable en muy poco tiempo, 12 segundos, aunque con un pequeño inconveniente: para ello necesita estar completamente parado y con el freno de mano puesto. La apertura y cierre de la capota son semiautomáticos, el conductor debe de quitar y poner un seguro manualmente y después, pulsar el botón.

En cuanto a su peso, el coche es realmente ligero, 1.248 kilos. Como curiosidad, el equipo de frenos y el motor atmosférico de 1.6 litros y 133 caballos proceden del actual Twingo RS. Acelera de 0 a 100 km/h en 9,2 segundos y alcanza los 201 km/h de velocidad máxima. A cambio, presenta un consumo medio bastante razonable: 7 litros cada 100 kilómetros.

El equipo de frenos, que incluye discos ventilados de 280 milímetros en el eje delantero y macizos de 240 mm en el trasero, detiene puntualmente al Wind en todo momento y sin sorpresas, aunque el pedal presenta un tacto muy extraño que no nos ayuda a ganar confianza.

Respecto a la ergonomía, el puesto de conducción es muy deportivo, lo que nos permite sentarnos muy abajo y con las piernas bastante estiradas. Los asientos ofrecen buena sujeción lateral y también resultan muy cómodos para un conductor de talla mediana.

Para los incrédulos, se trata lógicamente, de un coche diseñado por la firma gala con vocación de resultar exclusivo y destinado a clientes jóvenes que quieren identidad propia. Pero hoy en día, en pleno siglo XXI, en plena era del consumismo, la exclusividad se paga. Y en este caso, a precio de oro. El Wind tiene un precio que ronda los 20.000 euros en su versión básica. Luego, por supuesto, habrá que sumarle algunos extras que encarecen la compra.

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