Lamborghini Aventador 2012


Todo un mito como el Murciélago debía tener un sucesor a la altura de las circunstancias. Para ello, los ingenieros de Lamborghini se pusieron manos a la obra, con el fin de crear un nuevo modelo que fuese capaz de impactar a nivel visual y equipase una mecánica sin precedentes. Y, una vez conocido su aspecto y sus cifras, nadie se atrevería a decir que no lo han conseguido.

Para hacernos una idea del carácter que es capaz de demostrar el Lamborghini Aventador sobre el asfalto, basta decir que su nombre se lo debe a un toro lidiado en Zaragoza en el año 1993 y que fue galardonado por su casta y bravura. Ahí es nada. Y es que no estamos ante un coche para principiantes, pues sus nada menos que 700 CV de potencia requieren a alguien al volante capaz de “domarlos”.

Aunque ya hizo su primera aparición pública en el pasado Salón del Automóvil de Ginebra, la presentación oficial de este modelo se llevó a cabo en el circuito milanés de Vallelunga. Allí, Lamborghini reunió a un grupo de expertos con la suficiente destreza como para enfrentarse a esta máquina. Y además, la jornada anunciaba lluvia, lo que hizo la prueba aún más espectacular.

El Aventador viene equipado con un motor V12 de 6,5 litros, que consigue rebasar en un 8% la potencia de la mecánica anterior. Como hemos dicho, el resultado son unos 700 CV que, combinados con su caja de cambios ISR de siete velocidades, ofrecen un comportamiento de lo más impulsivo y salvaje, especialmente si optamos por el modo de conducción Corsa. Si preferimos ser más comedidos, podemos elegir el suave y confortable modo Strada, o bien buscar un punto medio con el modo Sport.

Pese a todo este empuje, el Lamborghini Aventador consigue reducir en un 20% el consumo de combustible y las emisiones. Eso es, en gran parte, gracias a la reducción de peso lograda en la carrocería, mediante un espectacular chasis monocasco de fibra de carbono (un 30% más ligero) y diversos elementos realizados en aluminio y plástico. Evidentemente, pese a este recorte, las cifras de consumo y emisiones siguen siendo muy llamativas: 17,2 litros por cada 100 kilómetros y 398 gramos por kilómetro recorrido.

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