Ford S-Max 2011


Adiós a los problemas de espacio, adiós a las estrecheces, adiós a los viajes agobiantes… Hola, Ford S-Max. Así podría presentarse a uno de los monovolumen más brillantes de la firma del óvalo, que ofrece todo tipo de soluciones para poder albergar a toda la familia y su correspondiente equipaje sin ningún tipo de esfuerzo.

Salta a la vista que Ford ha querido diseñar este modelo para aquellos padres de familia que, no por necesitar grandes dosis de espacio, quieren renunciar a una estética algo más deportiva. Eso puede observarse en el excelente diseño del frontal y en la mayor inclinación de la parte trasera, lo que convierte al S-Max en un monovolumen con pretensiones deportivas, aunque se trate de dos conceptos que rara vez suelen ir emparejados.

En cuanto a habitabilidad, funcionalidad y capacidad de carga, todo será posible con este vehículo, gracias a sus 4,77 metros de largo, 1,88 de ancho y 1,66 de alto. No en vano, comparte plataforma con otro exitoso monovolumen de la firma, el Galaxy, aunque el S-Max lo supera en número de motorizaciones.

Y ya que hablamos del apartado mecánico, el Ford S-Max ofrece una gama lo bastante amplia como para satisfacer las necesidades de cualquier tipo de conductor. Es evidente que, en este tipo de vehículos, los motores de gasolina no tienen demasiado éxito en nuestro país, por lo que se reducen a dos posibilidades: un 1.6 de 160 CV y un 2.0 con potencias de 203 y 240 CV.

En cambio, si hablamos de diésel, la oferta es más amplia. Partiendo del 2.0 TDCI de 115 CV, podemos encontrar este mismo bloque con potencias de 140 y 163 CV y, como tope de la gama, el 2.2 de 200 CV. Esta nueva gama de motores consigue reducir notablemente los consumos de este modelo y, además, por un precio bastante ajustado, podemos equipar un eficaz sistema de transmisión automático de doble embrague.

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