
Con la llegada del nuevo año, las marcas quieren dar un nuevo impulso a sus modelos, ya sea con mejoras mecánicas o estéticas. Es lo que ha hecho Toyota con el iQ, su vehículo más urbano, al que ha querido dar un lavado de cara, sobre todo en cuanto a la estética interior. Y vaya si lo ha conseguido, con todo tipo de detalles que permiten a este pequeño gran coche subir un peldaño en su categoría.
En el interior del habitáculo, los cambios del nuevo iQ-S pueden apreciarse casi por todas partes. Las puertas vienen ahora rematadas en color negro y dotadas de un nuevo tacto y textura granulada. El cuadro de mandos es otro de los elementos que más ha cambiado, presentando un elegante acabado tanto en la parte superior como inferior. También se han incluido numerosos elementos cromados, como en los mandos del aire acondicionado o en el salpicadero frente al asiento del copiloto.


























































